|
Noticias
CasadelPiano 2009
«Los pianistas debemos reinventarnos
constantemente»

La Pianista Rosa Torres-Pardo
Dos
ballets rusos, Romeo y Julieta de Prokofiev y Petrushka
de Stravinsky, vertebran el recital que la pianista madrileña
ofrece esta tarde en la Sala de Cámara del Kursaal.
Las dos obras que interpreta hoy le han acompañado
a lo largo de toda su carrera. ¿Se siente especialmente
identificada con ellas?
- Son obras importantes para mí. Con Petrushka gané
el Premio de Fin de Carrera con 20 años y Romeo y
Julieta me ha acompañado también siempre.
Son composiciones que he ido variando a lo largo de mi vida.
Son difíciles, sobre todo la de Stravinsky, escrita
en cuatro pentagramas en vez de en los dos habituales.
Son obras concebidas para ballet. ¿Se puede conseguir
que, de alguna forma, el piano 'baile'?
- Sí, sintiéndolas así. Si uno ve el
ballet danzado por Nureyev y Fontaine es más fácil
meterse en ese mundo. Además, en este caso, las dos
obras son ballet puro.
El concierto de hoy cuenta con una proyección.
¿Qué opina de este tipo de iniciativas?
- Me parece estupendo. Todo lo que se añade, da más
información. Lo que no voy a hacer es mezclar las
imágenes con el momento del concierto. Daré
unas explicaciones, luego se verán las imágenes
de Romeo y Julieta, explicaré cómo fue la
época y cuando yo toque, lo haré con unos
dibujos que hizo Eduardo Arroyo que estarán como
fondo de escenario. Cuando termine Romeo y Julieta pasaré
sin interrupción a Petrushka. Creo que así
la gente se ubicará en la historia, verá a
las marionetas bailando y luego escuchará la obra.
¿Por qué ha escogido este diseño
para el concierto?
- Porque para mí es lo que tiene sentido y lo que
me emociona. Veo bailar a Nureyev y Fontaine, lo ensueño,
lo reproduzco por dentro y me crea una inspiración
para interpretar la obra que creo que va a sugerir muchas
cosas al público. Además son obras concebidas
para orquesta y ballet, pero desde el piano. Tanto Prokofiev
como Stravinsky eran grandes pianistas.
¿Cómo vendería este encuentro al
público?
- Les diría que se muevan por la curiosidad. Es un
encuentro que interesa a los que aman el ballet, a los pintores
y a los que les gusta el piano. No hay mestizaje, todo sigue
su orden. Además, dura una hora y poco, por lo que
no va a ser nada pesado. A la única que le va a costar
es a mí, porque es un programa dificilísimo.
¿Opina entonces que el público disfruta
más cuando se le ofrece más que música?
- Yo hago este tipo de cosas porque me encantan. He hecho
Iberia de Albéniz con danza y poesía. Introduces
otras cosas que a ti mismo también te inspiran y
esto puede servir para atraer a esos nuevos públicos
que necesitamos. Hay que innovar, intentar llamar la atención
de la gente que no suele acudir a los conciertos.
Parece que en ese afán de innovación ha
prestado más atención a compositores españoles
o rusos del siglo XX.
- Según el momento. Desde luego, estamos más
cerca del siglo XX que de Mozart o Bach, pero a mí,
por ejemplo, me gusta volver siempre a Beethoven, que me
encanta y pienso que no hay nada mejor que él. Sin
embargo, somos parte de nuestra época. Por eso, no
dudo en cómo debo tocar la música de Messiaen
o cómo cantar a Albéniz. Las únicas
dificultades con las que te encuentras son las técnicas
y por eso hay que trabajar siete horas diarias.
¿Es posible esa dedicación con un calendario
lleno de conciertos?
- Sí, con mucha concentración. Cuando voy
de viaje a un concierto, me concentro hasta tal punto que
nada me saca de lo que tengo que hacer. Lo realmente difícil
es mantenerse. Cuando llevas ya una carrera de unos años
tienes que mantenerte, e incluso mejorar eso que has hecho
bien o mal durante años.
Ha dicho que se encuentra más cerca del siglo
XX. ¿Y de la música contemporánea?
- Me tienta, pero no tengo tiempo para hacer todo el repertorio
que existe para piano. Quizá uno debería especializarse
en ello. Si las orquestas te piden que toques Beethoven
o Saint-Saëns no puedes abordar otros repertorios.
Hoy ofrece un recital, pero usted ha tocado con orquestas.
¿Se siente más libre cuando toca sola?
- Tocar con una gran orquesta es impresionante, pero no
se ensaya y eso crea mucha tensión. Hoy en día,
o tocas con una orquesta estable, o si no, te llega una
agrupación extranjera con la que tienes que ensayar
a las 3 de la tarde cuando tienes el concierto a las 8.
No hay nada más bonito que tocar con otros músicos,
porque estás dando y recibiendo, pero en ese aspecto
prefiero la música de cámara. Tienes más
tiempo para trabajar. Y me gusta también tocar sola.
¿Cómo ve la situación del piano
en España? ¿Hay buenos intérpretes
y oportunidades de tocar?
- Hay muchos y muy buenos pianistas jóvenes, pero
sí hay crisis, porque no están todos tocando,
sobre todo los de mi generación. No sé cómo
salimos adelante y los que nos mantenemos es por una pasión
enorme. Es muy difícil sobrevivir siendo pianista.
Hace años estaba, por ejemplo, Alicia de Larrocha,
que tuvo la oportunidad de hacer una carrera internacional.
Es verdad que era buenísima, pero también
tuvo esa posibilidad. No digo que ahora la situación
sea peor. Ahora hay más competencia, pero también
más conciertos, más público y más
posibilidades de tocar. Si crees que esto es lo tuyo, no
hay que tirar la toalla. Hay que reinventarse constantemente.
La clave es renovarse.
|